para aprovechar de los pocos minutos que quedan antes de la salida del correo de aquí y escribirte unos pocos renglones. Siento verte como candidato a la diputación. Sin embargo, y a pesar de que considero que lo que gastes en eso es plata botada, estoy dispuesto a contribuir dentro de un límite racional para ayudarte en ese desperdicio de dinero. Lo que me dices en la carta oficial sobre Chilete, 642 si bien no me sorprende, me mortifica sí muchísimo. Tú sabes bien con qué dinero entramos en esa operación, sabes que fue el resultado de ventas de valores a bajo precio para obtener remesas y todo lo que hemos conseguido después de haber tenido metido ese dinero más de año y medio en un negocio que todo el mundo creía bueno, es un pleito. Cuando las cosas se ponen así no hay más que tomar un partido y cortar el mal de raíz. De no [sic] de una pérdida en otra acaba uno por perder todo. Nada más de negocios y a ti te aconsejo que andes muy cauto. Sal como puedas de la mayor parte de las acciones del carguío y conserva nada más que lo necesario para ser director. Ese es el mismo modo de hacer negocios en el Perú y ese es el modo como los hace Canevaro. Yo te he recomendado estar en buenas relaciones con don José Francisco 643 y ahora mismo te lo recomiendo, pero no debes olvidar que es muy negociante. En ese negocio de Chilete en el que aparece interesado como nosotros, es muy posible y aun probable que haya tenido un interés de otro género, como por ejemplo el de reembolsarse de alguna cantidad que esa misma Compañía le debía. Lo que digo en mi carta a la Casa sobre Punchauca es la verdad; prefiero tenerla sin que produzca nada si no se puede arrendar en las condiciones que indico. De ningún modo quiero correr los riesgos de una especulación vendiendo parte en la explotación del fundo. Te recomiendo que cumplas estrictamente mi deseo. Adiós con mucho apuro. Un abrazo de tu Carlos *** 26, Rue Beaujon Condé, julio 15/1881 561
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