El Perú desde la intimidad

de conocer a las hermosas jaujinas. Anoche asistí a una representación dramática, dada por jóvenes aficionados a beneficio del hospital y dedicada al que suscribe. Se habilitó el patio de este hotel para el caso, en donde, a pesar de un toldo, que lo cubría no del todo, hacía muy regular frío, obligándonos a los espectadores a estar con sombrero y sobretodo. La pieza que se dio fue Manantial que no se agota. Los papeles de las damas corrieron a cargo de unos jóvenes jaujinos, nada bellos; y que hablaban con voz tan baja, que no les oí una sola palabra. Mucho me acordé de ti y de mis hijas. El sábado a las 8 ½ de la mañana salí de Huancayo acompañado de varios amigos y del subprefecto, un señor Solís, hermano del padre de aquellas mellicitas amigas de Nini.618 En Chupaca, pueblo que dista de allí más o menos dos leguas, nos prepararon un almuerzo; mientras lo esperábamos las botellas de cerveza y aguardiente se iban vaciando, y cuando nos sentamos a la mesa bien habríamos tomado una veinte o treinta copas. Por supuesto que no faltaron los brindis; yo lancé un speech político y varios de menor cuantía. A las dos menos cuarto nos separamos de los amigos de Huancayo y acompañados de los chupaquinos, que se despidieron de mí en el pueblo inmediato, Cicaya, a una legua de Chupaca, seguimos nuestro camino a Jauja. La jornada era fuerte, trotamos duro y a las siete de la noche pasamos el puente de Huaripampa, llegando aquí media hora después. Cené, me acosté a las 9 ½ y a las 8 de la mañana me levanté fresco como una rosa y con el cutis lindo por la acción del sol ardiente que hizo en todo el camino. Me parece que voy a necesitar recurrir a los servicios de la bruja aquella amiga de las niñas, que le dicen la pequera. Esta será la última que te escriba; llegará a Lima el miércoles y yo estaré allí el sábado, salvo casos fortuitos. Quiera Dios que a todos los encuentre buenos y sanos y mientras tanto dales cariñosos recuerdos y recibe un abrazo de Tu 523

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