VII. VIAJE A LA SIERRA CENTRAL: NEGOCIOS Y ACTIVIDAD POLÍTICA (1898) Andaychagua, mayo 10/1898 Mi querida Teresa: Supongo que recibirías oportunamente los telegramas que de Yauli y de aquí te hice anunciándote mi llegada a uno y otro punto. No fue del todo verdadero aquello de haber llegado aquí perfectamente, palabra que empleó Alcides, a quien supliqué que hiciera el telegrama. Llegué molido y con un maldito dolor en la cintura que traje de Lima, muy parecido a ese que tú tuviste ahora semanas, con síntomas que tanto te alarmaron; pero ya ha desaparecido y no tengo cuidado alguno por ese punto. A Yauli llegué muy bien; pero al entrar al hotel sentí un frío terrible, de tiritar y cuando después de comer subí a la habitación que se me tenía preparada, la subida de la corta escalera me dio un poco de dolor de cabeza y de fatiga. Por supuesto dormí muy mal, soñando toda la noche, hablando disparates, dando fuertes soplidos, etc.; pero en la madrugada logré un sueño más tranquilo y cuando me levanté no tenía ya nada. A las nueve salimos con un tiempo precioso; pero como a la mitad del camino nos cayó una buena granizada, que más tarde, como a legua y media de aquí, se convirtió en tempestad con truenos y rayos. Como te he dicho antes, llegué molido, a consecuencia del dolor en los riñones con que había salido de Lima y que naturalmente no me tenía en las mejores condiciones para una larga caminata a caballo, con bajadas eternas y teniendo además la bestia que montaba un paso muy golpeado y poco cómodo cuando bajaba. En fin, ya eso pasó, y ahora me siento bastante bien. No he podido todavía ir a las minas ni a Callapampa, 604 pero espero que desde mañana principiaré a hacer esas visitas. Por lo que he podido ver y por las informaciones que he tomado, todo marcha muy bien, todo está bien organizado y sistemado [sic]; y lo principal, el estado de la mina Colombia, 605 es de lo más satisfactorio y 516
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx