El Perú desde la intimidad

condición impuesta por Iglesias, no debes contar con que se nos permita volver a nuestras casas. Ayer pasó por aquí Jesús Beltrán en el «Mapocho»; no pude ir a bordo a saludarla porque nos está prohibido ir a la bahía. Manuel me dice que Adelina quedaba un poco acalenturada, cosa que aunque natural el tercer día después del suceso, no le tenía del todo tranquilo. Concha te dará datos minuciosos del modo como están instalados en Santiago y cómo tuvo lugar el alumbramiento. Yo sigo sin novedad, no tengo más que decirte y te mando un fuerte abrazo. Tu M.C. *** Iquique, viernes 10 de octubre/1884 Mi querida Teresa: Ayer recibí tu carta del 4 en la que me explicas la razón que te movió a hacerme el cablegrama, que es la misma que yo había supuesto y que hasta cierto punto comprendí por lo que me decías en la del 1° relativamente a esperanzas [sic] de nuestro próximo regreso. Ya no hay cuestión respecto al viaje a Valparaíso y creo que en Chile jamás se pensó en darnos permiso para salir de aquí, sino fue una pura mentira lo que don Vidal dijo a Manuel; el tal señor ministro ha hecho un papel bien ridículo e indecoroso, porque después de todo, los desterrados no hemos cometido delito alguno contra las leyes de Chile y si el representante del Perú reclamaba en nuestro favor formalmente no había razón ni pretexto para no acceder en el acto a su demanda. Químper recibió dos cartas de don Benicio Álamos González, amigo suyo y sucesor nombrado de Novoa en la legación al Perú, en las que le aseguraba que estábamos en libertad, que jamás habíamos estado en condición distinta y que todo lo que el gobierno de Santiago había querido hacer con nosotros era alejarnos de la frontera peruana. Químper mostró 500

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