El Perú desde la intimidad

te acompaño la carta y por ella verás que el bueno de don Vidal estaba en la creencia de que nos hallábamos aquí por nuestro gusto y en completa libertad. Tal vez de un momento a otro reciba otra carta de Manuel, en la que nos explique la razón de su segundo telegrama, en el que nos comunicó que el gobierno se negaba a concedernos el permiso para salir de aquí. Mucho deseo estar en Lima para el 24 de este mes; hace dos años que paso separado de ti ese día y no me haría mucha gracia que sucediera lo mismo este año. Me despido hasta el viernes y te abraza Tu M. *** Iquique, martes 7 de octubre/1884 8 ½ A.M. Mi querida Teresa: Te entregará esta el joven Concha que fue a Chile con Manuel y regresa en el vapor alemán llegado hace pocas horas. Estaba yo durmiendo cuando fui despertado por golpes que daban a la puerta de mi cuarto; abrí y me encontré con Concha que acababa de desembarcar y me traía una carta de Manuel fecha 2. Aprovecho de la ocasión par mandarte con él una novela histórica en dos volúmenes titulada La hija del rey de Egipto, traducida del alemán, que estoy seguro te interesará mucho; es un libro maestro que entretiene e ilustra y que le hace pasar al lector momentos muy agradables viajando por el antiguo Egipto y por el antiguo reino de Persia. Ayer recibí tu carta del 1° y lo que en ella me dices me explica tu cablegrama. Garland y otros compañeros han recibido más o menos las mismas noticias que tú me das respecto a nuestro regreso. Estamos, pues, entre la espada y la pared; o el gobierno triunfa en el norte o no volvemos a Lima. Si en toda esta semana no se recibe aquí ningún cablegrama de por allá, es porque la cosa no ha ido muy bien para el gobierno y, en vista de la 499

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