y mientras no consigan nada esos compañeros que tanto trabajan y que se hallan en las mismas condiciones que yo y otros, es inútil pedir servicios a personas que no tienen amistad conmigo, que no tienen por qué gastar su influencia a favor mío, que no trabarían verdadero interés y a quienes tendría que quedar obligado cualquiera que fuese el resultado de sus gestiones. Opino, pues, que por ahora no debes dar paso ninguno; veamos si alguno de mis compañeros consigue quedar en libertad, que si llega ese caso, antes de que se adopte una medida general respecto a todos, entonces veremos lo que convenga hacer. No me parece que se cumpla ya la orden primitiva de confinarnos en la Noria; habiendo transcurrido 18 días desde que llegamos y no habiéndose presentado ninguna circunstancia extraordinaria que agrave nuestra criminalidad, es probable que nos dejen pasar aquí todo el tiempo de cautiverio. Me han dicho que se va a dar la ley poniendo en vigor en esta parte del territorio, que hasta hoy está bajo el régimen de la ley marcial, la constitución y leyes comunes de Chile desde el 12 del mes entrante; y si eso es así no sé cómo podrá el gobierno tenernos prisioneros. Sin embargo esa perspectiva no me halaga mucho, porque en el mejor caso dejaríamos de ser prisioneros de Chile, tendríamos libertad para salir de aquí; pero siempre continuaríamos en nuestra condición de expatriados y no podríamos regresar al Perú. Estando fuera de Lima, vivir aquí o allá, en Iquique, Tacna o Valparaíso es más o menos lo mismo, y en cuanto a la humillación ya la hemos pasado y para el caso lo mismo es 18 días que 18 meses. Seguimos bajo el mismo régimen de lista diaria y demás prescripciones que se nos hicieron a nuestra llegada. El jefe político no parece muy contento de su condición de carcelero y los oficiales que vienen a pasarnos lista lo hacen profundamente disgustados, muy empavados y pidiendo mil excusas. Cumplen con una orden desagradable y penosa para ellos y procuran hacerlo del modo más suave y amable posible. Por lo que me dices y por lo que me dijo Dubois en una cartita que recibí por el correo anterior transmitiéndome la propuesta de Prevost para la compra del terreno de doña Pepa Ruden en Chorrillos, comprendo que ese amigo está muy asustado y que no le agradaría que nuestra 493
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