El Perú desde la intimidad

el jefe político de Tacna le ha expresado su convicción de que nada hemos hecho que motive una medida semejante; que a él le consta nuestra conducta enteramente pacífica; pero que de Lima se nos han hecho graves imputaciones y se ha solicitado nuestra prisión. El hecho es que aquí estamos presos en territorio chileno, por orden del gobierno chileno y a petición del gobierno peruano. Diariamente viene un oficial a la una del día a pasarnos lista y tenemos que hallarnos reunidos a esa hora en uno de nuestros cuartos. El jefe político le dijo a don Juan Ignacio que si uno de nosotros fugaba se vería en la necesidad de tomar con los otros rigurosas medidas; es decir, que nos meterían a la cárcel. Arancivia llegó con la persuasión de que estábamos en la Noria, porque el jefe político de Tacna le dijo que el gobierno había ordenado que se nos confinara allí y que se había mandado preparar allí alojamiento. Parece evidente que Bulnes recibió la orden en ese sentido, pero la ha dejado en suspenso hasta que reciba contestación a una consulta que ha hecho sobre el particular. El hotel en que vivimos es, según dicen, el mejor de la localidad; pero no tiene nada de famoso. Garland y yo vivimos en un departamentito que es de los mejores; yo ocupo el cuarto de dormir que tiene un catre de bronce como para matrimonio, y en el saloncito se ha puesto uno pequeño de fierro para mi socio. La comida no es mala, es mucho mejor que en Tacna y en cuanto a los precios más o menos lo mismo que allá. La ciudad no es fea; sus calles son anchas, limpias, bien pavimentadas y enlosadas; pero todas las casas son de tablas y calamina y hay calles que parecen formadas por cajoncitos de cigarros. El clima es muy sano; actualmente la temperatura es muy suave y creo que por lo que hace a la salud no nos irá mal. No creo que dure mucho este nuevo cautiverio y por un motivo u otro no dejaré de estar en Lima el mes de noviembre. Don Carlos María quedó en Arica y no sé qué piensa hacer. Manuel me escribió y precisamente recibí su carta en la que me dice que había el pensamiento de mandarnos a Punta Arenas, pocos momentos después de habérsenos comunicado la orden de salir de Tacna. Está muy desanimado y teme haber hecho viaje a la China. Ayer leí en los diarios la 487

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