M.C. *** Iquique, viernes 12 de setiembre/1884 Mi querida Teresa: Ayer recibí tu carta del 3. Algunos de mis compañeros recibieron de fecha 6; pero fue porque viniéndoles dirigidas directamente a ellos, un encargado las recogió en Arica y las remitió aquí; la tuya de esa fecha habrá ido bajo otra cubierta a Tacna, y como el vapor no permanece sino horas en Arica no hubo tiempo para que viniera. El lunes al medio día llegamos a este puerto acompañados de un oficial, que estuvo rejeando574 mucho en Arica, cuando andábamos desparramados por la población, temiendo que alguno se mandara mudar. Del muelle fuimos todos a presentarnos al jefe político, que es un joven Gonzalo Bulnes, 575 hermano del Manuel que estuvo prisionero en Tarma, bastante bien educado; pero que estaba de un humor de todos los diablos cuando nos presentamos por no sé qué cuestión con unos oficiales subalternos a uno de los cuales mandó preso en el momento en que entrábamos. Nos dijo que de orden del gobierno estábamos presos y que esperaba que no daríamos lugar a que la policía tuviera que hacer con nosotros. Nos dijo también que debíamos vivir todos juntos, no ir a la bahía y constatar diariamente nuestra presencia en la ciudad. Uno que otro de nuestros compañeros protestó de su inocencia, puso su cara larga y medio que hizo sus pucheros, lo que a mí me puso molestísimo; pero no había remedio; quedábamos presos, y el jefe político dijo que no tenía sino instrucciones muy limitadas respecto a nosotros. Según él expresó, parece que el delito de que se nos acusa es de haber violado la neutralidad conspirando contra un país amigo. Ayer llegó Arancivia, 576 a quien no se le comunicó la orden el domingo, porque no se supo en tiempo en dónde vivía; pero también estaba comprendido entre los conspiradores y aquí lo tenemos. Nos ha dicho que 486
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