había escrito recomendándome mucho a mí muy especialmente. Se lo agradezco mucho y cuando se presente la oportunidad haz que se lo digan así. Macandrew está todavía con su familia en Viña del Mar y no he vuelto por allá desde el día de su santo. Nada más tengo que decirte por hoy y me despido hasta el sábado. Cariños a mis muchachos y muchos abrazos para ti. Tu C. *** N° 200 Por Correo Valparaíso, jueves 4 de octubre/1883 Mi querida Teresa: El vapor alemán que según me dijeron debió salir para el Callao hoy en la mañana, o al medio día, no sale hasta por la tarde y en el correo se admite la correspondencia que debe llevar hasta las dos de la tarde. Aprovecho esta circunstancia para escribirte la presente habiéndolo hecho ayer por conducto de la Casa. Llegaron mis cartas al número 200 y quiera Dios que no alcancen al 300. Acabo de leer en El Estandarte Católico un telegrama de Iquique en el que se da cuenta de una noticia que debe ser una de tantas bolas y que Dios quiera sea así. Es nada menos que el asesinato de Cáceres. El telegrama dice lo siguiente: «El coronel Dávila de las fuerzas que obedecen a Cáceres, dice que este caudillo ha sido asesinado por un prefecto por haberse plegado a Iglesias». La razón que se alega es una de las que hacen dudosa la noticia; pero no es imposible que los enemigos de ese valiente soldado le hayan hecho asesinar y todavía hagan circular la calumnia de que se plegó al Regenerador y de que por eso lo han asesinado los partidarios del gobierno de Arequipa. 465
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