El Perú desde la intimidad

prefecto, sino de don Pepe Candamo, que ya sabe tantas cosas, como hacer tortitas y otras y que llegará a saber quién sabe cuántas más hasta que tenga el honor de conocerle. Sin embargo, por lo que me dices por el aspecto que tienen las cosas, no transcurrirá mucho tiempo antes de nuestro regreso. Vamos a ver qué resultado da la embajada de Denegri a Arequipa. Es indudable que si Montero aceptara las condiciones que se le van a proponer, la situación cambiaría de carácter y los notables recobrarían su libertad inmediatamente. Pero eso no es probable y el embajador saldrá de Arequipa con el rabo entre las piernas. También vendrá por acá y pasará a Rancagua a conferenciar con don Francisco; quizás Montero conteste que él no puede resolver nada, que García Calderón diga lo que conviene y que él aceptará y procederá conforme a su opinión. Don Francisco no acepta arreglo alguno que tenga por base el reconocimiento de la autoridad de Iglesias, al menos así me lo han dicho personas que reciben de cuando en cuando cartas de él y que saben su modo de pensar. El envío de esa comisión a Arequipa y Rancagua, si la base del arreglo es el reconocimiento y subsistencia del gobierno Regenerador, significa en buenos términos una revolución hecha por algunos amigos, revolución tal vez necesaria, contra el gobierno constitucional. Admírate de una cosa; en Rancagua se tienen todavía las mayores esperanzas y se confía en grandes acontecimientos futuros. Parece que se refiere eso a operaciones militares con el aliado. 536 La semana entrante llegará aquí Denegri y sabremos a qué carta quedarnos. Luego me mudo a mi nuevo alojamiento y me alegro mucho de que las fiestas del 18 537 me pillen allí, pues esa casa es muy tranquila y sosegada y en ella puedo pasar muy bien esos días sin tener necesidad de salir y hasta entretenido, porque mi cuarto tiene vista al mar y de la ventana gozaré de las regatas y de los fuegos artificiales. Anteanoche fui con Correa a visitar a Josefita Ugarteche, 538 a quien no había visto desde que llegué, a pesar de sus recados y que ya estaba resentida conmigo. A los seis u ocho días que llegué aquí ella se fue a Quilpué, lugar de campo en la línea a Santiago y a media hora de distancia, 448

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