llevo aquí y de prisionero no tengo tanto material para llenar pliegos y más pliegos. Todavía tengo que escribirte por el correo, y si también voy a mandarte una segunda tanda de catorce caras, tendré que inventar alguna novela. Aquí acabo esta. Recuerdos a todos. Cariños a mis muchachos y muchos abrazos para ti. Tu C. *** N° 190 Por Correo Valparaíso, miércoles 12 de setiembre/1883 Mi querida Teresa: Mi carta por la Casa N° 189 lleva catorce caras y me parece que después de esa ración esta puede tener algo menos sin darte motivo para que te quejes de mi laconismo. Sigo bien de salud, recibí tus cartas del 1° y por acá no ha ocurrido novedad. Probablemente mañana me pasaré a mi nueva habitación; Elías estuvo ayer aquí y me dijo que la señora la había hecho empapelar y le estaba cambiando la alfombra que tenía por otra nueva. No he vuelto por allá desde el día que llegó Jesús y no me iré hasta mañana. Como te he dicho ya, el cuarto, el alimento, inclusive el desayuno y el servicio no me costará sino setenta pesos mensuales, mientras tanto, el cuarto del hotel me cuesta tres pesos diarios, cincuenta centavos almorzar y comer en el departamento de Correa y veinte y cinco centavos el desayuno, en todo 112.50 pesos, sin contar el vino y las gratificaciones a los criados. Es por lo tanto muy considerable la economía que obtendré con el cambio, a más de que mejoro notablemente en alojamiento. A Manuel le escribo largamente; también le iba a escribir a Nicanor, pero 446
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx