El Perú desde la intimidad

Está alojada en un departamento bastante cómodo que Elías tenía tomado en una casa de huéspedes de una señora inglesa, mujer del capitán del vapor «Lautaro», que antes lo fue del «Chile» en el que vinimos prisioneros. Se compone el departamento de un buen salón bastante grande y bien arreglado y de dos cuartos de dormir. El almuerzo y la comida se los sirven en el departamento, y según me dijo Elías anoche, la comida es bastante buena. Están muchísimo mejor alojados que en un hotel y gastando la mitad. Yo también tengo un cuarto muy bien situado en esa casa, pero todavía no lo he ocupado porque la familia que desde hace algún tiempo lo habita no ha hallado dónde mudarse. La señora se lo ha pedido y no transcurrirá mucho tiempo sin que yo me mude a él. Tiene vista al mar, es bastante espacioso y con desayuno, almuerzo y comida no vale sino setenta y cinco pesos mensuales, casi la mitad de lo que cuesta el hotel. Acaba de estar Elías aquí y me dice que el almuerzo que les han dado es magnífico; lo que paga por el departamento es 120 pesos al mes. Dentro de un rato voy a mandar por la ropa que me mandaste y por el tarro de dulce que me envía mi amada suegra. Vamos a ver si ese par de ministros yankees puede hacer algo para nuestra libertad; pocas esperanzas cifro en ellos; pero puede ser que la consigan. Tú comprendes que Elías y yo como delegados que fuimos del gobierno no podemos hacer ni decir nada, cualesquiera que sean nuestras convicciones, que importe desconocimiento del gobierno de Arequipa ni crítica de sus actos. No podemos por lo tanto recuperar nuestra libertad sino cuando ella sea concedida a todos los prisioneros como una medida general y sin compromisos de ninguna especie, ni siquiera por esas cartitas medio vergonzantes que se mandan para ser mostradas a la autoridad. De ningún modo puede durar mucho tiempo más el cautiverio, y confío que el tiempo que todavía le falte lo pase con la felicidad que he tenido hasta aquí en cuanto al estado de mi salud. Recuerdos a todos, cariños a los muchachos y muchos abrazos para ti. Tu C. 440

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