M.C. *** N° 160 Por Correo Chillán, jueves 19 de julio/1883 Mi querida Teresa: El vapor «Maipú» llegó el lunes por la mañana a Valparaíso, pero fue puesto en cuarentena porque se dijo que a su bordo había muerto un pasajero de fiebre amarilla y la correspondencia no fue desembarcada hasta por la tarde, después que se supo que no había habido tal caso de fiebre amarilla y que el pasajero muerto murió de tisis. Por esa circunstancia no recibí ayer tus cartas del 7, que supongo llegarán hoy, si no ha habido nuevo inconveniente, que no es probable. Mañana se va el cuico Flores a Santiago; ayer le comunicó la intendencia la orden de trasladarse a la capital dentro de veinte y cuatro horas, debiendo por lo tanto en cumplimiento de esa orden, partir hoy, pero alegó que en tan poco tiempo no podía hacer sus arreglos de viaje y se convino en que partiría mañana. Ya no vamos a quedar sino cuatro de los que comemos juntos en esta fonda, que son: Álvarez, Elías, Ribeyro y yo. En el hotel en que primitivamente estuvimos todos, están alojados Ignacio García y Ordóñez. A este número de seis queda reducida la colonia de notables en la ciudad de Chillán. Nada de nuevo hemos sabido de ayer a hoy, ni creo que haya nada que saber. El día estuvo un poco nublado y por la noche llovió, pero hizo muy poco frío y hoy ha amanecido también nublado y tibio. Mi salud buena como siempre. Realmente es una temeridad que esa Maricucha tan habladora y palangana no sepa leer a la avanzada edad que tiene. Sus hermanas cuando tenían los años que ella cuenta hoy, no solo sabían leer, sino escribir y hasta dibujar, además de las tablas de sumar, restar y multiplicar, la historia Santa y otras ciencias. 401
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