y cuñados, cariños para mis muchachos y para ti. Tu M.C. *** N° 136 Por Correo Chillán, jueves 7 de mayo [sic]/1883 Mi querida Teresa: Ayer recibí tus cartas del 25 y 26. Por acá no ha ocurrido novedad en las veinte y cuatro horas transcurridas desde que escribí mi carta de ayer. Ninguno de los compañeros ha recibido otras noticias de Valparaíso y lo único que hemos sabido por los diarios es que don Francisco García Calderón salió el domingo de Valparaíso. Ayer acompañamos a la estación del ferrocarril a Isidoro Elías que partió para Santiago a la una y media del día. Don Juan Corrales Melgar se ha trasladado al cuarto que ocupaba Isidoro en el hotel, tanto porque es más cómodo que el suyo, cuanto porque todos los que lo han habitado se han mandado mudar. El que primero lo ocupó fue Químper, que estuvo poco tiempo en él porque fue trasladado a Valparaíso. Vinieron después Lavalle y Aramburú, y hace tiempo que están libres en sus casas; siguieron Muro y O’Phelan, quienes deben haber llegado a Lima el martes; y por último se trasladó a él Isidoro Elías y ya está en camino para su tierra. Razón ha tenido pues don Juan para apresurarse en cambiar de habitación. Ya no quedan en el hotel Ñuble de Madame Larrague más que dos prisioneros, don Juan Corrales Melgar e Ignacio García; los demás que estamos aquí confinados vivimos en habitaciones particulares y a costo nuestro. En Angol continúan don Francisco García León, el general La Cotera, el coronel Zeballos y el periodista peruano don Pedro Bernales. De los primeros que vinimos en el «Chile» no quedamos aquí sino Elías, Ribeyro y yo. 368
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