El Perú desde la intimidad

Mi querida Teresa: Tus cartas del 18 y 19 que recibí ayer me han traído la buena noticia de la mejoría de Mañuco, y quiera Dios que esa mejoría continúe y que los tres días que ha pasado bien no hayan sido una tregua que ha dado la enfermedad para continuar después como antes. Por algunas expresiones de una de tus dos cartas temo que la enfermedad haya sido algo más seria de lo que me has querido dar a entender, y que haya hecho sufrir bastante al muchachito. Por una carta de Castillo, que me escribió el día que regresaste de Chorrillos, comprendí que era así, pues en ella me dice Castillo que te habías regresado precipitadamente por el mal estado de la salud de los niños, especialmente de Manuelito, a quien había encontrado muy abatido. No tomé la cosa al pie de la letra; pero no dejo de alarmarme. En fin, ya está mejor y quiera Dios que no vuelva a tener nada. Aquí tienes a los compañeros llenos de esperanzas con motivo de un hecho que tuvo lugar hace algunos meses y que no dio ningún resultado, y que al volver a realizarse en la actualidad ha dado lugar a que los notables se formen las conjeturas más favorables. Anteanoche un oficial de la infantería fue al hotel a informarse de los nombres de todos los que nos hallábamos prisioneros. Habló con Ignacio García e Isidoro Elías, que viven allí, y les dijo que el gobierno había pedido esa razón479 y que inmediatamente se le iba a mandar por telégrafos. Es probable que se quiera tomar alguna medida respecto a nosotros. Quizás se pondrá en libertad a algunos y a otros se les permitirá cambiar de residencia. No creo que estaré comprendido entre los primeros. Mañana inaugura sus sesiones el Congreso. Ya veremos qué sale de allí. Hoy tenemos un día hermosísimo; pero bien frío. He dormido perfectamente, y concluida esta carta me voy a almorzar. Allá va el retrato. Me parece que está bastante bien, es decir, bastante parecido al original. Ahora no hay excusa para que no me mandes el tuyo inmediatamente. Hazte sacar en busto y de cuerpo entero en una de esas tarjetas grandes que llaman Portrait-promenade. Para este último conviene que te pongas vestido de cola, y creo que tienes uno muy aparente para el caso. 360

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