constitución para entrar en reacción puede dejándolos[sic] por muy largo tiempo con frío ocasionarle algunas enfermedades, principalmente constipados, predisponerlo a todas las de los órganos respiratorios, a reumatismos y qué sé yo a cuántas más. Hay médicos que opinan que la costumbre del baño frío no conviene a los niños, pero otros piensan lo contrario. Indudablemente que el hábito puede mucho, y que habiéndose bañado los nuestros desde que nacieron, su naturaleza debe estar acostumbrada y no deben sufrir. No obstante, no será malo que hables con el doctor, con Odriozola y con cuantos médicos se te presenten casualmente sobre punto tan importante. Vamos a otra cosa. Ayer partió Correa para Valparaíso, y mañana se van a Santiago Muro y O’Phelan. Anoche a las diez más o menos me tocó Muro la ventana de mi cuarto que da a la calle para darme la noticia de que un oficial acababa de buscarle para decirle que el intendente acababa de recibir un telegrama del ministerio diciéndole que él y O’Phelan podían trasladarse a Santiago. Muro me dijo que no sabía a qué se debía eso, que él no había dado ningún paso y que la noticia lo había sorprendido. El hecho es que las cosas van presentando un aspecto más favorable del que han tenido hasta hoy, y que todo anuncia que nuestra situación cambiará bien pronto; como te digo en mi carta de ayer, don José Antonio llevará noticias más seguras y frescas que las que yo podría comunicarte, y por él quedarás mejor impuesta que yo del verdadero estado de la cuestión. Con don José Antonio te mando una encomiendita que contiene: las obras de Bécquer en dos volúmenes empastados, un volumen a la rústica titulado Monsieur, Madame y bebé, ocho cuadernitos con estampillas de correo y monos de calcomanía para los muchachos, y un par de zapatillas de lana para ponérselas en la cama cuando se tienen los pies fríos. Bécquer te gustará mucho; tiene cuentos bellísimos y versos preciosos. Monsieur, Madame y bebé es lo mejor que puede leerse en su género. No he podido resistir a mi deseo de mandártelo, a pesar de que tiene uno que otro artículo un poquitito colorado; pero no creas que indecente ni grosero, ni siquiera tan picante como en la mayoría de las novelas francesas. Está escrito con una delicadeza, una gracia y un sentimiento tan fino, que se encanta uno leyéndolo. Tiene un artículo titulado Les petites gosses, lleno 349
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