N° 122 Por Correo Chillán, lunes 14 de mayo/1883 Mi querida Teresa: Recibí ayer tu carta del 1° por el correo; pero no la que viene por la Casa, porque la persona que me la entrega aquí no estuvo en su casa en todo el día. Luego la recibiré probablemente. Veo que sigue y cunde el entusiasmo por ir a Tejas. Es muy natural ese deseo de salir de un país que ofrece un porvenir tan sombrío, pero ya te he dicho en una de mis anteriores, que por mi parte no puedo resolverme a adoptar una determinación tan seria sin tener datos que me hagan ver la seguridad de que en esas lejanas tierras hallaremos todo lo que nos movería a ir en busca de ellas. De todos modos lo primero es salir de este cautiverio, que una vez libre podremos tratar del asunto con la calma y tranquilidad que se necesita. Respecto al término del cautiverio nada tengo que agregar a lo que digo en mi carta de ayer. No hay más que tener paciencia y esperar los acontecimientos, desde que por nuestra parte nada podemos hacer en ningún sentido; no nos queda sino esperar con paciencia. He dormido bien, he amanecido bueno y sano y en la colonia de notables no hay novedad. Don José Antonio tiene positivamente autorización para irse a Lima; se obtuvo por haberla pedido oficialmente Mr. Logan a nombre de su gobierno. Don José Antonio partirá para el Perú cuando esté bastante fuerte para hacer el viaje, y probablemente cuando ya no necesite los cuidados del médico. Está mejor, pero todavía no en aptitud de embarcarse; no transcurrirán muchos días sin que diga adiós a estas tierras en las que tanto ha padecido. Recibí los cuellos y la corbata; los primeros están muy buenos para el invierno porque son muy abrigadores y además muy elegantes. Allí van las cartas para esos pericotes con sus respectivas estampillas. Entrégaselas como si se las trajeran directamente del correo. Muchos recuerdos a los suegros y cuñados. Te abraza Tu 346
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