El Perú desde la intimidad

En materia de arreglos de paz nada hemos sabido, ni nada puede haber habido. Probablemente se espera la resolución que adopte el Congreso de Arequipa, la cual no debe dejarse esperar mucho tiempo, pues ya se ha instalado y la cuestión paz será la primera de que se ocupe. Parece que no es exacta la noticia que se nos comunicó en días pasados respecto a la desaparición del gobierno de Iglesias, y por el contrario, según dicen cartas recibidas hoy, Lavalle seguía conferenciando con Novoa, y aún se ha asegurado que ya se habían convenido las bases de un tratado y que pronto se iba a publicar el protocolo de las conferencias. Quién sabe qué habrá de verdad en esto. De todos modos lo probable es que con unos o con otros se llegará a algún resultado antes de mucho. La situación actual es insostenible para el Perú y el gobierno de aquí también deseará tener algo hecho para cuando se reúnan las cámaras. Esperemos con paciencia, ya que no está en nuestra mano hacer otra cosa. Me alegro mucho de que tengas un buen cocinero; no me acuerdo de él solo por el nombre; pero tal vez viéndolo me acuerde. Mucho sentiré que no vuelva a casa Afá [sic], pues con la experiencia adquirida, es de temer que tendrías que pasar muchos trabajos con los cambios repetidos de mayordomo, no volviendo él que es tan bueno y con quien ya estábamos acostumbrados. Pierde cuidado que no dejaré de avisarte mi regreso con la anticipación conveniente para que me prepares una buena boda, a la que espero contribuirá mi amada suegra con sus admirables conocimientos en el arte. Nada de cazuelas, que ya me tienen fastidiado; he prescindido de ellas hace algún tiempo y no volveré a honrarlas fácilmente. Te incluyo una carta para Viernes; mándasela. Muchos recuerdos a los suegros, cuñados y toda la parentela. Muchos cariños para mis pollos y para ti. Tu M.C. N° 112 Por Correo Chillán, jueves 26 de abril/1883 330

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