Extraño que tú no me hables una sola palabra sobre la fiebre y esto me hace creer que en Lima la alarma no será tan grande. De todos modos, no hay duda que se han presentado muchos casos, y casos fatales, en el Callao y estando en el Callao está en Lima. Me alegro mucho que estén ustedes en Chorrillos porque siempre ese será lugar algo más seguro aun cuando la epidemia se haga muy intensa en la capital. A propósito de Chorrillos, no me agrada nada la idea de que Pelópidas haya ido a vivir en un rancho inmediato al tuyo, no solo por él, que es tan pesado y fastidioso, sino por algunos o algunas de las que probablemente estarán con él. La menor relación posible, la únicamente indispensable, será lo mejor. Nada de visitas de los niños; me fastidiaría mucho que se fueran a meter a casa de los vecinos y sobre todo cuando los vecinos son como la señora Paredes. A ese respecto sé con ellos de una severidad inflexible. De ayer a hoy tu marido no ha tenido novedad alguna; ha dormido bien, desde las diez de la noche hasta las ocho de la mañana y ha amanecido sin dolencia, achaque ni alifafe de ninguna especie. Me ratifico en las esperanzas que manifiesto en mi carta de ayer de pronto regreso, y no es nada imposible que el mes de mayo los notables estén en Lima. Mientras tanto, nos cuidaremos lo mejor que podamos a fin de presentarnos a nuestras adoradas esposas, buenos, sanos y preciosos. Quiera Dios que a ellas las encontremos lo mismo. Hasta el domingo. Te abraza Tu M.C. *** N° 109 Por G.R. Chillán, domingo 22 de abril/1883 326
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