senadores por Ica; César Canevaro, senador por Lima; Ricardo W. Espinoza y Fernando Seminario, senadores por Piura; Emilio Forero, senador por Tacna. Si pensamos en los debates más intensos en los que Candamo estuvo involucrado, habría que mencionar a Mariano Nicolás Valcárcel como uno de sus adversarios más notorios. Supo distinguir la discrepancia objetiva de la animadversión personal y del ataque subalterno. A inicios de la década de 1890 correspondió su afán —fomentando la armonía y el entendimiento— por crear y fortalecer la coalición entre civilistas y demócratas.66 Fue un esfuerzo de entendimiento humano orientado a lograr el bien de la república, y constituye una de las mejores lecciones de esos años. Se superaron enfrentamientos menores o de carácter personal teniendo como objetivo central el bienestar de la nación. Los adversarios de mucho tiempo se unieron frente al objetivo común de la reconstrucción del país; esto explica la estabilidad económica y política que se inicia en 1895. Precisamente 1895 es un año especialmente importante en la vida de nuestro personaje. En el contexto de la revolución que entonces se vivió, la historiografía peruana recuerda su intervención serena y conciliadora, y la confianza que despertaban su honestidad y su criterio. Con la decisiva intervención del Delegado Apostólico, Monseñor José Macchi,67 y de otros miembros del cuerpo diplomático, los representantes caceristas y pierolistas convinieron en que se formara una Junta de Gobierno presidida por Candamo, la cual se instaló el 20 de marzo (Martin 1995: 13).68 Indudablemente su desempeño presidiendo la Junta de Gobierno aumentó el prestigio del que ya gozaba, y lo situó en una posición decisiva para acometer la reorganización del Partido Civil. En ese contexto, tras dejar la presidencia de la Junta de Gobierno, Candamo fue agasajado con un banquete en el Club Nacional, el 11 de setiembre de 1895, con la asistencia de muchos civilistas y de quienes habían integrado la Junta. Su protagonismo como líder del Partido Civil se vio acrecentado cuando Francisco Rosas fue nombrado ministro del Perú en la Argentina. En efecto, Rosas pudo haber sido un rival en la jefatura del partido (Miró Quesada 1961: 252-254). El 10 de mayo de 1896 se celebró la reunión reorganizadora del Partido Civil, en el general del convento de Santo Domingo. El discurso central estuvo a cargo de Manuel Candamo. Defendió la necesidad de reorganizar el partido, teniendo en cuenta que en una democracia debía haber varios 31
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