El Perú desde la intimidad

N° 86 Por G.R. Chillán, domingo 11 de marzo/1883 Mi querida Teresa: Nada de particular ha ocurrido por acá desde el jueves. Sigo gozando de completa salud y lo mismo pasa con mis compañeros, salvo una que otra pequeña y pasajera indisposición. Hasta hoy nada sabemos de la misión Viviani, y la única noticia que hemos tenido sobre el particular es que ese diplomático al día siguiente de su llegada tuvo una entrevista de tres horas con Santa María; el objeto de ella no lo conocemos. Los diarios no han dicho una sola palabra, ni aun los de oposición, y no sé si ese silencio provendrá de que nada saben o de un compromiso contraído para observarlo por causa de interés público. Hemos sabido que Santa María está muy enojado con nosotros los notables prisioneros, porque dicen que Novoa 444 le ha escrito avisándole que trabajamos por cartas que mandamos al Perú contra Iglesias. No sé a qué pueda referirse eso. Es probable que en esta próxima semana se trasluzca algo de la misión Viviani y acaso a esta fecha ustedes en Lima sepan más acerca de ella y de lo que haya de positivo sobre la acción conjunta de las potencias neutrales, que lo que nosotros podamos saber aquí. Ya el tiempo está cambiando algo por aquí. Anteayer llovió por primera vez desde que llegamos, y después de esa lluvia la temperatura ha refrescado bastante. Hoy tenemos un día hermosísimo, sol brillante, cielo azul transparente sin una nube y una brisa fresca. Son las ocho de la mañana y ya estoy en esta faena después de haber tomado mi desayuno. Todos los días me levanto sin la menor violencia a las siete y media por la sencilla razón de que me acuesto a las 9 ½ ó 10 y me duermo a las once. Si, lo que no espero, tenemos que pasar aquí el invierno, sufriremos muchas incomodidades, a causa de las lluvias que son muy fuertes, duran mucho y ponen las calles intransitables. Pero confío en que para entonces ya estaremos descansadamente instalados en nuestras respectivas casas. 288

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