representantes del gobierno de Huaraz en Lima enteramente falsa, y como ella nos perjudica, pues consiste nada menos que en decir que nosotros le dijimos que el gobierno de Montero no firmaría ni paz ni tregua; tan pronto como se publique la carta haremos nuestra rectificación por la prensa, declarando que tal aseveración es completamente falsa, pues jamás hemos dicho nada al señor García Calderón ni nunca tuvimos el honor de escribirle mientras representamos al gobierno de Huaraz. Tal vez no se presentará en la historia un caso tan desgraciado como aquel en que se encuentra el Perú; en la situación más crítica, en la crisis más angustiosa, en el mayor peligro que puede correr un país, no tiene un solo hombre, no diré de importancia, pero ni siquiera medio regular. No hay remedio; estamos perdidos. En nuestro país se producirán muy buenas yucas y camotes, muy buenas paltas y chirimoyas; pero lo que es hombres de estado, nequaquiam; por lo menos, ha pasado con ellos lo que con los limones en el valle de Lima. Y mientras tanto, aquí en Chile... a otra cosa. Mira, pues, cómo me he emberrechinado en esta carta, y todavía falta la otra por el correo; pero no paso al tercer pliego y aquí me despido. Te recomiendo la reserva sobre aquel asunto de la carta. Recuerdos a los suegros, cuñados y demás parentela. Te abraza tu M.C. *** N° 81 Por Correo Chillán, jueves 1° de marzo/1883 Mi querida Teresa: He amanecido sin novedad después de un largo y profundo sueño, propio de una conciencia tranquila y de una digestión bien hecha. Ya tenemos hoy siete meses justos y cabales de cautiverio, y al paso que van las cosas quién sabe cuántos llegaremos a enterar, como dicen por acá. Puede ser que los plenipotenciarios Castro Zaldívar y Lavalle pongan pronto término a la cuestión. Lo que es Lavalle está resuelto a ello y supongo que su colega pensará del mismo modo. 279
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