profundo pesar con que me he impuesto de su última y tremenda desgracia. Allá va carta para Castillo; le ordeno que entregue a mi tía dos mil soles para que se enluten ella y Manuelita. Mejor será que en vez de dos sean tres mil, porque no creo que con dos puedan hacer gran cosa. Por de pronto es lo que creo que debo hacer; después veremos cómo puedan arreglarse las cosas de manera que no tengan estrecheces. Mucha gracia me ha hecho lo que cuentas que hace el Coco por conseguir los mates y lo que ella misma me dice sobre el particular. Ya me la imagino. Si su hermano Pepe sale como ella, será tremendo. No me dices si Mañuco está ya o no bañándose en el mar y si le han desaparecido por completo sus dolorcitos. Acabamos de comer; son más de las siete y a las ocho tiene que estar esta carta en el cajón en que se deposita la correspondencia. Voy a escribirle a Castillo. Otra vez recuerdos y cariños. Tu M.C. *** N° 72 Por G.R. Termas de Chillán, martes 13 de febrero/1883 Mi querida Teresa: Ayer recibí tus dos cartas del 31 y veo por ellas que en casa no había ocurrido novedad y que todos siguen bien de salud. Yo también sigo bien y creo que esta agua me ha de hacer bastante provecho. Después de cinco baños de azufre tomé uno de vapor que me hizo sudar a chorros y enseguida me fui sobre los de fierro. Ayer tomé el primero a 34 grados, temperatura que es más o menos como los baños templados corrientes que se toman por allá; hoy lo tomé a 30 grados que es casi fresco; mañana lo tomaré a 28 y así iré disminuyendo hasta que me vaya o 264
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