Aquí ha estado José Cortés de regreso de los baños de la cordillera en compañía de su mujer; llegó el sábado y hoy se va para Angol para conocer ese lugar y pasear un poco. Ayer estuvo a visitar a Elías y a mí. Elías fue por la noche a pagarle su visita al hotel en que está alojado; pero no lo encontró; su mujer y él habían salido a pasear un rato con Lavalle, que comió con ellos. Te incluyo reservadamente la carta que me dirigió el doctor dándome parte de su matrimonio, y mi contestación, que te mando abierta para que te impongas de ella, y después de cerrada la hagas entregar al interesado. En tu carta que recibí ayer me dices que Manuelito está muy aliviado de sus achaques; ¿aliviado no más? Hasta cuándo no está completamente bueno. Ya debe hacer bastante calor en Lima y no debería tener nada. ¿Cuándo vienen esos retratos? Tan pronto como tú estés buena vas a la fotografía y te haces sacar en dos o tres posiciones distintas, de busto y de cuerpo entero, en eso retratos largos, que son tan finos y que salen tan bien. Allá van cartas para Nicanor y Carlos. Cariños a los cinco pollitos y a la gallina. Tu M.C. *** N° 57 Por Correo 417 Chillán, jueves 18 de enero 1883 Mi querida Teresa: Son las ocho de la mañana; yo estoy escribiendo y probablemente tú estarás roncando. Concluida esta carta me meto en un coche, voy al lugar de los baños, tomo el de lluvia, regreso a mi cuarto a estudiar un poco mi lección de inglés, a las once menos cuarto voy al restaurant a almorzar y sigue la música de costumbre. Tuviste razón en no creer esa especie que circuló por allá con motivo del 240
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