El Perú desde la intimidad

Yo estaba persuadido no sé por qué que el suceso no tendría lugar hasta febrero y precisamente me había propuesto escribirte por el correo de hoy sobre el particular y aun escribirle al doctor recomendándole, aún cuando no necesitaba de ello, que estuviera presente en el acto solemne y que tomase sus medidas para prevenir un accidente como el que tuviste en otra ocasión. ¿De dónde demonios me vino esa creencia? ¿De qué datos partí para hacer esa cuenta falsa? No podré decírtelo; pero estaba tan seguro de ello como de la cosa más cierta y evidente y ni por un instante tuve la menor duda ni vacilación. Hallándome en esa persuasión, cuando, antes de leer la carta comprendía ya por las palabras aquellas que habías salido de tu cuidado, por un instante pensé que el suceso había tenido lugar antes de tiempo, cosa que me mortificó profundamente. Felizmente ese temor fue muy rápido, pues no duró sino el tiempo que tardé para desdoblar la carta y leerla. Por eso mismo fue mayor que lo que hubiera sido sin esa circunstancia la satisfacción que me produjo saber que todo había pasado en su debido tiempo y con todos los requisitos constitucionales. Me imagino, chola querida, cuánto pensarías en mí en ese duro trance y qué susto tendrías no teniéndome a tu lado. Esa consideración fue lo que más viva emoción me causó al leer tu carta y es lo que con más fuerza me ha hecho sentir el rigor de mi destierro. En fin, ya todo eso pasó y puesto que pasó con toda felicidad no hablemos de la parte triste del asunto, y tratemos un poco de los negocios de Yoyosito. ¿De dónde has sacado aquello de que a mí me gustaba el nombre de José? Ni me gusta, ni le tengo horror; pero no me parece tan bonito para haberlo preferido a Víctor, que es nombre corto, bonito y que tiene en su favor la circunstancia de ser el del día en que nació el muchachito. Francamente el tal José no me ha gustado naita y el mismo efecto le ha hecho a Elías y a otros compañeros con quienes he hablado sobre el particular. Creo, pues, que si todavía hay tiempo y no tiene gran inconveniente para ello, puedes cambiarle el José por Víctor o por otro nombre que te guste. No hay necesidad de dar de baja por completo al Pepe, puede quedar en la indefinida al lado de Nicolás, Rafael y Dagoberto, los cuales no forman 233

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