El Perú desde la intimidad

Los tres viejos que llegaron últimamente siguen bien. Gómez Silva tuvo una indisposición pasajera de un día y al siguiente estaba bueno. Te incluyo una carta para la casa de Canevaro y otra para Pfeiffer; entrégaselas a Castillo encargándole que no las vaya a entregar antes de leerlas; precisamente se las mando abiertas para que se imponga de su contenido y deje en el escritorio copia de ambas. Te encargo también que entregues en manos propias esas comunicaciones, que son muy importantes, para las señoritas Candamo y el señor don Mañuco Candamo. Recuerdos a la gente de la calle de Pobres, a mis tías Panchita y Manuelita, al doctor, a Heeren, Dubois, etc. Un abrazo te manda Tu M.C. *** N° 51 Por correo Chillán, lunes 8 de enero 1883 Mi querida Teresa: Las cartas que con fecha de ayer mando bajo tu cubierta y por conducto de G.R. no cabían en un sobre y tuve que distribuirlas en dos. Luego debo recibir la tuya del 27 que no vino ayer porque el vapor que la llevó a Valparaíso llegó allí con un día de atraso. He amanecido enteramente bien del constipado y siguiendo el consejo del doctor, ahora vamos, Elías y yo a bañarnos. Concluidas nuestras cartas tomamos un coche y nos dirigimos al establecimiento regresando de allí a almorzar. Son las ocho y media de la mañana y ya siento mucho calor, el sol está bravísimo y creo que el día va a ser de derretir las piedras. En nuestras habitaciones no es tan sensible el calor, es grande el descanso que siento al entrar en ellas viniendo de la calle. 231

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