ponía ducho en la operación. Las niñitas se entretendrán mucho con ese juguete, y como a cada uno de los cuatro le mando su parte, no habrá pleitos ni desagrados. A Coco le explico el modo de pegar o trasladar los monos al papel que se quiera; pero esas sabias reglas creo que no son necesarias porque tú sabes hacer eso. Todavía estoy un poco constipado, y Elías está peor que yo. Estos achaques duran aquí mucho tiempo a causa de lo desigual de la temperatura y del viento que sopla con tanta frecuencia. No tengo tos, apenas por la mañana toso una o dos veces, y todo se reduce a un moquillo viejo que de cuando en cuando recrudece un poco. Todavía no he hecho venir el cajón de ropa que me mandaste porque no he tenido ni tengo aún necesidad de él. Mañana recibiré tu carta del 16; hoy debía haberla recibido; pero se ha atrasado porque el vapor llegó con un día de retardo a Valparaíso. Recibe muchos abrazos de Tu M.C. *** N° 45 Por Correo Chillán, jueves 28 de diciembre 1882 Mi querida Teresa: Mi carta de ayer N° 44 y sus anexos los acabé de escribir a las cinco y media; a esa hora la puse en el correo y pocos momentos después fui al hotel a comer. Después de la comida fuimos la mayoría de los notables a las habitaciones del cuico Flores a tomar un café de Yungas que le mandaron hace poco y que él pretende hacer con grandísima perfección. A eso de las siete y media me vine a mi cuarto en compañía del invicto don Mariano; pocos momentos después llegó Elías y los tres estuvimos tertuliando hasta las nueve y media, hora en que como de costumbre, nos fuimos à coucher. Estuve leyendo en la cama hasta las once y media; media hora más, 223
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