El Perú desde la intimidad

correspondiente a la puerta de calle, nos sirve de salón, el cual está adornado con un inmenso sofá verde, una mesa de centro que compró ayer nuestro sirviente en la feria en 3 pesos, tres sillas y un sillón pequeño de esterilla. Tenemos un criado, que parece muy bueno; le pagamos doce pesos al mes sin comida; él quería 16, y si se conduce bien, al fin le daremos los 16, porque con los doce no quedaría contento. Por nuestras habitaciones pagamos 15 pesos cada uno, 18 por la comida en el hotel, 10 más tendremos que gastar en el sueldo del criado y gastos menudos de azúcar, un peso para tomar té por las mañanas, el lavado valdrá 5 pesos; así es con un gasto de 50 pesos máximo cada mes, viviremos con alguna comodidad. Más cómoda es la cosa para Lavalle, Aramburú y otros que no gastan un centavo en su alimentación y alojamiento que son de cuenta del gobierno; pero nosotros preferimos soportar ese gasto y continuar como hemos estado desde el principio. Hasta mañana. Recuerdos a todos y cariños para mis hijos y para ti. Tu M.C. *** N° 31 Por Correo Chillán, lunes 4 de diciembre 1882 Mi querida Teresa: Ayer por la tarde recibí tu carta del 22. Nada de particular tengo que comunicarte en esta. En las horas transcurridas después de escrita la mía de ayer N° 30 nada ha ocurrido y ninguno de los notables ha recibido noticias ni comunicaciones de Santiago. Hoy tal vez sepamos de don José Antonio y es probable que en esta semana le tengamos por acá, lo mismo que a Correa y a don Mariano 205

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