El Perú desde la intimidad

arrendado en una casa particular, y están muy decentes y cómodamente instalados por veinte pesos cada uno. Las nuestras estarán listas a fines de la semana y probablemente a principios de la entrante dejaremos el hotel. Lo dejaremos como alojamiento, porque a él tendremos que venir a almorzar y comer, cosa que no dejará de tener sus inconvenientes en el porvenir, caso de que estemos todavía aquí en el invierno; pero, si lo que no espero, se prolongara tanto nuestro cautiverio veríamos medio de remediar esos inconvenientes. A don José Antonio le comunicó el general Lagos,387 jefe militar de Santiago, la orden de trasladarse a Chillán en el plazo de ocho días; pero don José Antonio espera que esa orden no se hará efectiva; que conseguirá que se revoque. Parece que se han reanudado las conferencias en Santiago, otra vez por intermedio de Logan; así se lo ha escrito Gárezon 388 a Lavalle, y también por otros conductos ha llegado a nuestra noticia. Ya veremos en qué queda eso. Pocas esperanzas tengo y pocas debes abrigar. Hasta mañana. Recuerdos a los suegros y cuñados y cariños para los muchachitos y para ti. Tu M.C. *** N° 29 Por correo Chillán, jueves 30 de noviembre 1882 Mi querida Teresa: Anoche recibí tu carta del 18 que me [ha] dado gran satisfacción por las buenas noticias que contiene respecto a la salud de Mañuco. Cuánto gusto tengo de que ese pericotito esté ya contento, con apetito y de buen color. Muy aburrido me tenían esos dolorcitos reumáticos y tu carta me ha quitado un gran peso. Con la llegada de los compañeros que estaban en Talca estamos más distraídos que antes. Aramburú, que es tan buen muchacho y tan fino nos 202

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