Hasta mañana. Saludos, recuerdos y cariños, según convenga. Recibe el corazón de Tu fiel esposo *** N° 28 [sic] Por G.R. Chillán, miércoles 29 de noviembre 1882 Mi querida Teresa: El lunes recibí tu carta del 15 y es probable que dentro de unos momentos reciba la del 18. Mucho me fastidia y me inquieta que continúe Mañuco con esos dolorcitos reumáticos, y te aseguro que hace días estoy muy preocupado con ese asunto. Me parece tan raro aquello de dolores reumáticos en una criatura, que para persuadirme de ello necesito considerar que así lo asegura el doctor y que da poca importancia al caso. De todos modos, deseo que la carta tuya que debo recibir hoy me traiga la noticia de que los tales dolorcitos han desaparecido por completo, o al menos que queda muy poco de ellos. Ayer a las tres de la tarde llegaron a ésta los notables que estaban en Talca y son: Lavalle, Aramburú, Muro y O’Phelan. Lavalle está muy avejentado, con una gran barba blanca y un aire de profundo aburrimiento. Aramburú está bastante delgado; estuvo muy enfermo en Talca. Muro y O’Phelan sí están gordos, especialmente el primero. Todos se han alojado en el mismo hotel en que nosotros estamos. La autoridad ordenó que se les preparara alojamiento y los gastos corren por cuenta de ella, así como fueron pagados por ella los que hicieron en Talca. Nosotros, es decir los que vivíamos en la casa del coronel Fuenzalida, no gozamos de ese beneficio, porque desde un principio lo renunciamos. Pesado nos será atender a nuestros gastos todo el tiempo que permanezcamos aquí; pero creemos que es preferible soportar esa carga por mil consideraciones que no vale la pena de exponer. Ribeyro y don Juan Ignacio se han mudado a las habitaciones que han 201
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