El Perú desde la intimidad

De todos modos, lo positivo es que nada hay de paz ni cosa que se le parezca y que para ti y para las mujeres de mis notables compañeros habrá sido muy dura cosa perder las gratas ilusiones que tuvieren del pronto regreso de sus adorados consortes. Aquí vendría bien un verso y aun una estrofa cantada en la guitarra por tu amigo Idiáquez, pero no estoy en vena y conténtate con esta vil prosa. A propósito de versos, muy bonitos están los del Coco, y verdaderamente es lástima que el suegro no haya querido fomentar las buenas disposiciones que tiene para la poesía, algo mejores sin duda que las de su yerno y tu amante esposo. A juzgar por las noticias que me das y por las que han recibido mis compañeros, parece, pues, que los tiempos no son de calamidades para todos los habitantes de Lima y esos bailes, juegos y festejos manifiestan que no falta gente feliz, que tiene medios y disposición de ánimo para divertirse y gozar. Mejor es así, porque si todos estuvieran con la cara larga, cabeceando y rascándose las picadas de pulga en las iglesias, suspirando y llorando, tras de que nada se avanzaría con eso, la gallarda hija del partero Rímac, sería la ciudad más triste y fastidiosa de la tierra. Anoche estuvo en casa el coronel Urrutia y nos leyó un telegrama del ministerio en el cual se le dice que el prisionero peruano don Pedro Correa y Santiago tiene permiso para trasladarse a los baños de Cauquenes. Probablemente don José Antonio García, que es muy amigo de Correa y que desea estar en su compañía, se ha valido de algunas personas de influencia en el gobierno y por medio de ellas ha obtenido ese permiso. La noticia puso de mal humor a don Juan Ignacio Elguera que también es muy amigo de Correa, y no veía con gusto que se separase de él, y después que se fue el coronel Urrutia le animamos para que fuera hoy a hablar con él sobre lo conveniente que sería para su salud que se le concediese igual permiso. Como Ribeyro tiene también la salud muy quebrantada se convino en que también se hablara por él en igual sentido y esta mañana fueron Correa y don Juan Ignacio a casa del coronel y le pidieron que escribiese al ministro solicitando permiso para que se trasladen a los baños de Cauquenes, a más de Correa que ya lo tiene, Ribeyro y don Juan Ignacio Elguera. El coronel convino en ello y les manifestó su creencia de que el gobierno accedería. 187

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