El Perú desde la intimidad

*** N° 10 Por G.R. 367 Angol, miércoles 25 de octubre/1882 Mi querida Teresa: Hace ya algunos días que varios de mis compañeros tienen cartas de Lima del 11 y yo no he recibido todavía carta tuya de esa fecha, debido probablemente a lo maloso del medio que la casa de Valparaíso emplea para hacer llegar a mis manos la correspondencia que recibe para mí. Nada de particular ha ocurrido por acá. Las cosas siguen lo mismo y nuestra salud buena. Aquí me tienes dedicado al estudio del inglés. A Macandrew le escribí pidiéndole un sistema de Murdorf y unos cigarrillos de papel que necesitaba. Inmediatamente me mandó ambas cosas y a más un libro en inglés que me envió de regalo. Siento que me voy fastidiando pasablemente y si no fuera por ese estudio, por algunos libros y por nuestro jardín, en donde podemos pasear y hacer ejercicios, tendría días de gran aburrimiento. No salgo de casa sino una que otra vez que voy al correo, distante cuadra y media y los domingos a misa. Creo que ya te he contado esto; pero déjame que te lo repita porque no tengo mucho material para escribir y no tengo la cabeza para entrar en muchas fantasías. Ayer tuvimos un día muy feo, sopló un viento muy recio, llovió, hizo un poco de frío y cambió mucho la temperatura y el aspecto del cielo. Eso me dio dolor de cabeza y nos tuvo a todos de mal humor. Felizmente hoy está haciendo un día muy hermoso, sin viento, tibio, y de un cielo despejado y de un azul tan hermoso como nunca se ve en Lima. Sin embargo, preferiría estar bajo el nublado y sombrío de mi tierra, que por triste que sea en estos meses, bajo de él nací y bajo de él se producen muy buenas yucas y camotes. Aquí no hay nada de eso, sino unas papas malísimas, carne dura, muchos porotos y cosas insípidas. Hasta las flores, de las que tenemos gran abundancia en nuestro jardín, son casi inodoras aunque sí hay algunas muy hermosas. Allá va una muestra. 175

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