El Perú desde la intimidad

triste no estar a tu lado para acompañarte en las ceremonias oficiales de costumbre. El año entrante será otra cosa y si Dios nos presta vida y salud, de lo que no dudo, estaremos juntos y tranquilos en cuanto lo permitan las circunstancias de nuestro desgraciado país. De ayer a hoy no hemos recibido carta de don José Antonio, ni tenemos por otro conducto noticias de Santiago; así es que estamos en la misma ignorancia de que te hablo en mi carta de ayer, respecto a lo que está pasando respecto a las negociaciones de paz. Pero sea el que fuese el estado en que esas negociaciones se hallan, lo más probable, lo casi seguro es que no se llegará a acuerdo amistoso alguno. L’appétit vient en mangeant, dice el adagio y algo parecido les ha pasado y les está pasando a nuestros soberbios enemigos. Del grado 23 pasaron al 24, de aquí al Loa, del Loa a Camarones, después Sama y después será el totoral de Villa. En cambio, en una circular del nuevo ministro de Relaciones Exteriores del general Montero, doctor qué sé yo cuántos Zerpa, se dice que nos estamos deslumbrados (nosotros) con nuestros triunfos (refiriéndose a los sucesos del interior) y que a pesar de ellos estamos dispuestos a hacer la paz, dando a entender que no seremos muy duros en las condiciones que impongamos a Chile. Bueno, pues, entre extremos semejantes; entre locuras tan opuestas, es poco menos que imposible hallar un término conveniente y mucho temo que el estado actual de cosas se prolongue indefinidamente o hasta que en uno o en otro de los países enemigos se presente alguna nueva y no prevista circunstancia que lo compela a entrar por determinado camino. La idea de durar aquí mucho tiempo maldita la gracia que me hace y no me gusta detenerme a pensar en eso porque me aburro mucho, aunque es difícil pensar en otra cosa. Más vale no hablar de esto, ya que nada se remedia. El verano se nos ha metido de lleno: hoy hace un calor muy regular, a pesar de que sopla una ligera brisa del sur. Si hemos de quedar aquí me convendría tener algunos vestidos más ligeros que los que he traído. En mi ropero quedaron unos cuantos ternos de verano algo viejos, pero que para este lugar están muy buenos, y cuando se te presente oportunidad me los 171

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