El Perú desde la intimidad

Hoy te hago un telegrama y de cuando en cuando te haré otros, mejor que de cuando en cuando, todos los días te haré uno. Hasta hoy no he recibido cartas tuyas ni telegramas. Muchos cariños a mis muchachitos y recibe muchos abrazos de tu marido que pronto estará contigo. Candamo *** Miraflores. 2° reducto, enero 9, 1881 Mi querida Teresa: Tal vez ésta será la última que te escriba, porque de un día a otro debe tener lugar la batalla, e inmediatamente después me pongo en marcha para Piura. Seguimos acampados en este reducto que, como te dije en mi anterior, dista pocas cuadras de Miraflores. El temperamento es admirable y jamás he gozado de mejor salud; todas las personas que vienen de Lima me dicen que estoy muy gordo y de muy buen semblante. No he tenido ni un constipado, a pesar de que casi dormimos al aire y que a las cinco de la mañana estamos de pie. Vivimos en ranchos de paja y ramas, yo tengo uno con Rivas, que es mi compañero de campaña. Comemos bastante bien y ahora tenemos un cocinero a quien le entregamos nuestro rancho en crudo y algunos soles diarios. Hace dos días que está aquí el coronel Gómez, 332 el amigo de Delfina, que ha venido a presentarse como soldado. Probablemente ha supuesto el buen señor que en nuestro batallón no correrá mucho peligro, y en verdad que no le falta razón. Creo que por la situación en que estamos y por otras consideraciones no llegará el caso en que hagamos uso de nuestros rifles. Nuestro ejército de línea está muy bien y muy entusiasta. Sus posiciones son excelentes y militarmente es absolutamente imposible el triunfo de los chilenos. Esta es la opinión de todas las personas competentes y hasta de los extranjeros. 333 146

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