El Perú desde la intimidad

El lunes 29 recibí tu carta del 23, en la que vino una para la suegra, que Nicanor tomó de mi escritorio y entregó a Manuel. Por el correo de hoy te mando dos pomos del agua de brea que encargaste a tu madre y tres jabones también de brea, muy buenos, según dicen para curar las enfermedades de la piel, como sarpullido, manchas, etc., y que, tal vez, será bueno lavar con ellos al Coquito, para que le pasen por completo esos granitos que suelen salirle en las piernas. Los dos pomos y los tres jabones me costaron treinta soles en el almacén de Castagnini. 293 Lo que fue más barato de lo que esperaba fue el calzado que te mandé, pues las botas y los zapatos costaron ochenta y cuatro soles. En materia de operaciones de guerra nada de muy importante ha ocurrido después de la fecha de mi carta anterior. Los chilenos no se han movido de Pisco, y según lo ha anunciado un buque extranjero que llegó el jueves o miércoles, la segunda expedición, compuesta de seis mil hombres más o menos, había llegado a ese puerto; así que en la actualidad hay allí quince mil chilenos aproximadamente. No sé qué plan tengan; pero me parece probable que reúnan todas sus fuerzas en Pisco, y que una vez arreglados avancen por tierra sobre Lima, porque esa concentración de fuerzas demorará algo, y avanzando la estación se cargan los ríos, y para llegar a los valles de Lima tendrían que pasar tres, que en la fuerza del verano son muy caudalosos. Esto aparte de todas las dificultades consiguientes a una marcha tan larga, por despoblados de arena y teniendo que llevar consigo víveres, parque, cañones, agua, forraje y tantas y tantas cosas como necesita un ejército de veinte y cinco mil hombres, que es más o menos el número que traerán. Todavía hay muchas personas que no creen en la expedición sobre Lima y dicen que un desembarque en Pisco es para calmar la opinión pública en Chile; pero que el gobierno enemigo espera que el de Estados Unidos, cuando sepa el resultado de la mediación, dará nuevas instrucciones a sus agentes, para que hagan que se entablen nuevas negociaciones, las que pueden dar un resultado satisfactorio, cambiando Chile la forma de sus pretensiones. Se asegura que por allá no ha agradado el modo como trataron la cuestión los plenipotenciarios chilenos, y que una gran mayoría opina por que habría sido conveniente aceptar la base propuesta por los bolivianos, que fue el pago a Chile de una fuerte indemnización de guerra, quedando, mientras fuese totalmente pagada, en posesión de Tarapacá, 126

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