Vuelvo a recomendarte que tengas mucho cuidado con el láudano. Sé muy bien que si tú hubieses sabido que la ayuda lo contenía no se la habrías puesto; pero por esto mismo en casos semejantes debes informarte de lo que contienen los medicamentos que le manden a cualquiera de los niños porque tal vez algunos médicos no tienen experiencias de lo peligroso que es el empleo del láudano y de otros calmantes semejantes en los niños de poca edad. En fin, espero en Dios que ya mi Maricuchita esté completamente buena. Y tú chola querida, libre de los sustos y amarguras que has pasado y que yo he tenido constantemente presentes. Muy preocupado y afligido he estado al considerarlas y desesperado de haber estado lejos de ti en tan angustiosos momentos. La guerra, según opinión de muchos, toca a su término. Hoy salen en el vapor «Chalaco» los plenipotenciarios peruanos que deben discutir con el de Bolivia y los de Chile sobre las condiciones de la paz a consecuencia de la mediación entablada por el ministro americano a nombre de su gobierno. Nuestros plenipotenciarios son don Antonio Arenas y Aurelio García y García;258 el de Bolivia es un tal Baptista,259 que dicen es hombre muy hábil, y los de Chile Santa María,260 Huneus261 y, probablemente Manuel Irarrázaval. 262 El «Chalaco» tocará Mollendo 263 y allí se embarcará el boliviano. Las conferencias debían haber tenido lugar en Arica a bordo de un buque americano; pero nuestros ministros van a pretender que sean en Islay, tanto por no ser punto ocupado por el enemigo, cuanto porque de allí pueden comunicarse por telégrafo que ya está expedito hasta Arequipa, con el gobierno de Lima. El nombramiento de Aurelio García ha sorprendido muchísimo, como era natural, y se ha recibido de distintos modos, como también era natural. Él se ha visto obligado a aceptar por varias consideraciones, entre otras de carácter general porque con su rechazo tal vez se habría atraído la mala voluntad de Piérola, cosa que si para cualquier otro no habría importado mucho, para él tenía gran valor, por la circunstancia de que todavía no había sido aprobada por el gobierno la sentencia tan favorable para él que pronunció el Consejo de guerra que lo juzgó con motivo del asunto de Angamos. 264 He oído decir que se tenía ya redactado un decreto contra él más vejatorio y degradante que el que se expidió contra Velarde. Ves, 110
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