El periodista y la tv

CAPÍTULO 7. REDACCIÓN DEL REPORTAJE TELEVISIVO El dilema central en el periodismo es que usted no sabe lo que no sabe. Bob Woodward, periodista estadounidense Una de las mayores críticas que se hace a la televisión es que no refleja la realidad. Esto es parcialmente cierto, puesto que la realidad, al ser tan amplia, no puede ser abarcada en su totalidad. La televisión, por tanto, selecciona, edita y arma un discurso sobre ella. Bajo esta perspectiva, podemos afirmar, en términos generales, que el reportaje televisivo es la presentación de una porción de la realidad por medio de los elementos más destacados del hecho noticioso. De esta manera, el periodista televisivo muestra con texto, imagen y sonido esa parte de la realidad que es posible referir. Esto obliga al periodista a ser extremamente cuidadoso al momento seleccionar cada uno de los elementos que conformarán su reportaje, ya que para el televidente la realidad puede transformarse en aquello que ve y escucha, formando (o deformando) la percepción que tiene de esta. La incorporación o no de determinadas imágenes, declaraciones, sonidos ambientales o textos contribuyen a que la audiencia establezca un juicio de valor acerca de los hechos. Por ello, el reportero televisivo debe ser consciente del poder mediático que posee cuando lleva a cabo su labor y que ninguna parte de ella puede estar al margen de las normas éticas que rigen la labor periodística. Este enfoque presenta implicancias muy complejas y absolutas que nos llevan a replantear el concepto de realidad, como señala la argentina Paula Sibilia en su obra La intimidad del espectáculo: «Hoy crece la impresión de que solo existe lo que se exhibe en una pantalla» (2012, p. 306). En términos televisivos, el lenguaje, entendido como un particular sistema de comunicación, va más allá del texto (guion) que se prepara para 96

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