periodista nunca debe dejar de lado a su fuente porque muchas veces depende de ella. Los testimonios de los profesionales respecto a las fuentes de información muestran que es una relación compleja. Esto obliga al reportero a actuar con un escrupuloso rigor científico y a recopilar toda la información de fuentes independientes, que tienen diferentes intereses y son menos parciales pues se involucran en la investigación. El reportero nunca debe olvidar que es responsable del material divulgado y no la fuente. Por tanto, no puede reclamar en caso de una mentira o que se confunda con una declaración. Lo recomendable es que el periodista siempre tenga una variedad de fuentes que le permitan organizar, diversificar y sistematizar su trabajo, con lo que garantiza la veracidad de la noticia que difunde. Un periodista de investigación debe ser también consciente de que si su trabajo tiende a incriminar a una persona objeto de una investigación, es lógico que esta trate de evitar que se acumule información sobre el hecho. Como señala Richard Ericson, la noticia es el resultado de la negociación y la relación entre periodistas y fuentes, entre varias fuentes, periodistas, medios de comunicación, organizaciones de esas fuentes y sociedad en general (1995). La capacidad de fusionar estos recursos con la imagen, el movimiento y el sonido es lo que ha convertido al periodismo televisivo de investigación en el medio más influyente de la comunicación de masas. Por ello, se trata de un medio que obliga al periodista a redoblar su labor al momento de contrastar las fuentes: «La responsabilidad es una cuestión muy grande. Una vez liberado al público en general no hay vuelta atrás» (1995, p. 182; la traducción es mía). Uno de los casos de mayor resonancia en los últimos años en el periodismo de investigación ha sido el llamado escándalo de los petroaudios. Este comenzó el 5 de octubre de 2008 cuando el programa Cuarto Poder difundió la grabación de una conversación entre Alberto Quimper, entonces miembro del directorio de la empresa estatal Perupetro, a cargo de promover la inversión extranjera en el rubro del petróleo, y el exministro aprista Rómulo León. En la grabación ambos discutían sobre supuestos pagos para ayudar a la empresa Discover Petroleum de Noruega a ganar contratos. Negociaban presuntamente en forma secreta pagos mensuales de diez mil dólares a Quimper, León y Ernesto Arias-Schreiber (el representante legal de Discover Petroleum en el Perú) a cambio de 89
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