En este tipo de programas, el reportero puede profundizar un tema debido a que cuenta, al menos en teoría, con el tiempo necesario para llevar a cabo una investigación que puede durar todo un día, una semana, una quincena y hasta algunas semanas. Si bien no existen fórmulas para su realización, podríamos indicar que existen tres líneas básicas de reportajes televisivos de investigación: producto de la iniciativa personal, informes especiales y asuntos de interés público que ciertas personas o instituciones quieren mantener en secreto. Los programas de reportajes explotan al máximo el valor de las imágenes y el sonido a través de la posproducción. Además, priorizan en su pauta las revelaciones y denuncias, con lo cual tratan de generar algún tipo de reacción en el televidente. De acuerdo con los periodistas brasileños Dirceu Lopes y José Luiz Proença, «el periodismo de investigación se puede definir como la búsqueda de la verdad oculta o una historia en profundidad» (2003, p. 12; la traducción es mía). Lo que diferencia el periodismo televisivo de investigación de otros tipos son las circunstancias —por lo general más complejas—, la forma de narrar los hechos, la extensión de los reportajes y la duración que tiene necesariamente que ser mayor. El informe del noticiero, de hecho, no renuncia a la investigación. Sin embargo, en los programas periodísticos de reportajes se trata de algo más complejo, laborioso y, algunas veces, hasta más peligroso. No es similar a la rutina de la sala de redacción del noticiero, y requiere talento, tiempo, dinero, paciencia y suerte. Desde el punto de vista de la ciudadanía, se considera que el reportaje de este tipo de programas es importante por su contribución a la democracia, ya que obliga, muchas veces, a que los gobiernos y las instituciones del Estado cambien algunas de sus prácticas, al divulgar información sobre asuntos de interés público o revelando abusos o delitos cometidos por las autoridades. Como bien señalan los expertos en medios de comunicación James Ettema y Theodore Glasser, el periodismo de investigación ofrece a la comunidad tanto la oportunidad de afirmar como de rechazar, corregir o ignorar un acontecimiento importante en la sociedad (1998). En este tipo de programas los conductores asumen un papel más activo, ya que emiten juicios de valor e interpelan a los entrevistados para que el televidente adopte una posición ante aquello que emiten. El conductor de este tipo de programas es también un entrevistador. Este puede dar un rumbo inesperado al reportaje que transmite el programa, 86
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