Las noticias presentadas en forma divertida no se refieren necesariamente a algo cómico o hilarante, de acuerdo, por supuesto, al tipo de información que proporcionamos. Lo serio tampoco debe ser entendido como almidonado, carente de brillo, marcial o mojigato. Entendemos a la presentación de noticias en forma divertida como la combinación de buenas imágenes, extraordinarios textos, excelentes sonidos y sobresalientes ediciones —siempre pensando en el televidente promedio y no en el ego del periodista—. Esto ha demostrado ser la receta más segura para sobresalir y garantizar la audiencia a largo plazo en un medio tan competitivo como el televisivo. José Alberto García Avilés precisa que la información televisiva tiene ese componente de entretenimiento desde sus orígenes y lo usa con finalidades diversas, pues tiende a ser una «comunicación entretenida» (2007, p. 50). No obstante, esta concepción no debe confundirse con el «infoentretenimiento», derivado del término anglosajón infotainment, que designa a determinados programas televisivos que combinan información con entretenimiento. Hacer que las noticias sean interesantes, creen expectativa y conciten la atención del televidente es una tarea compleja y extremadamente difícil ya que requiere un gran manejo del lenguaje audiovisual. García Avilés (2007), citando a Derek Paget (1998), considera que en algunos programas periodísticos se consigue ello mediante la mezcla de los géneros tradicionales entre los que se incluyen el reportaje dramatizado o la película basada en hechos reales. En su vertiginosa carrera por la audiencia, la televisión peruana, en muchos casos, ha llevado esta premisa al extremo, saturando la pantalla de hechos banales y escandalosos (particularmente los de la farándula y el deporte), así como socialmente infortunados (violaciones, asaltos, homicidios, accidentes automovilísticos y desastres naturales). Asimismo, ha habido una sobreexposición de la sordidez o la trivialidad como instrumento para obtener audiencia o, peor aún, por razones ideológicas o políticas, como ocurrió cuando la televisión se usó perversamente durante el régimen de Alberto Fujimori para, además, distraer la atención de la población, mediante las denominadas cortinas de humo, de los problemas políticos o económicos más relevantes del país. El origen de este término es militar y alude al humo provocado para impedir que el enemigo observe los movimientos de la tropa, con lo que se 40
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