un gran espacio para promover ideas que involucran referencias heterogéneas al pasado, presente y futuro de un país como el Perú. Pero más allá del debate entre televisión pública y privada, el actual sistema existente nacional y de otras naciones latinoamericanas hace que los acontecimientos históricos reales sean combinaciones inestables de experiencias globales y locales. Al proponer combinaciones y permutaciones de la memoria individual y pública, la televisión produce un nuevo sentido de los espectadores, sean estos políticos, sociales o culturales. En relación con los hechos del pasado, la televisión con frecuencia aborda a los espectadores como sujetos, reforzando esta conciencia histórica. Muchas personas de diferentes edades asocian los acontecimientos de su vida con transmisiones, como la primera vez que se difundió públicamente el video en el que el expresidente Alberto Fujimori anunciaba el «autogolpe» con la ya clásica palabra disolver, o cuando el otrora asesor presidencial Vladimiro Montesinos pagaba un soborno de 50 mil dólares al congresista (supuestamente de la oposición) Alberto Kouri. Lo mismo que sucede con los peruanos ocurre con los ciudadanos de otras latitudes ante imágenes que tuvieron también un gran impacto, como el estallido del transbordador Challenger, las bombas que cayeron sobre Bagdad, el terremoto de Chile o la asunción del papa Francisco en el Vaticano. Su impacto está marcado por la relevancia del hecho en una determinada coyuntura y también por el curso que tendrán los acontecimientos que están por venir en el nivel de cada ciudadano y de cada comunidad. Las noticias pueden ser también registradas históricamente cuando la televisión promueve su reiteración y fortalecen la memoria colectiva. Tal es el caso de la caída del avión que trasladaba a todo el equipo de Alianza Lima. Al aproximar a los espectadores al hecho noticioso de esta manera, la televisión confirma su papel central como el punto focal de la opinión pública, en general, y de millones de experiencias individuales y sus recuerdos, en particular. En ese proceso, las noticias en televisión nos muestran también los dramas personales y los transforman en historias nacionales que cada ciudadano incorpora, como el caso Ciro Castillo en el valle arequipeño del Colca, o globales, como la desaparición de la niña Madeleine en Portugal. En estos casos, la televisión y la historia de las ideas están íntimamente ligadas con la historia del medio en sí mismo (y de manera indirecta con 38
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