De esta manera, el concepto historia ya no se puede usar, como se hacía habitualmente, para designar a los acontecimientos antes, durante y después de que se produjesen. En este sentido, las noticias en televisión arrojan todo tipo de eventos que van desde la caída del Muro de Berlín, el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York, la muerte de Osama bin Laden o incluso nuestro aparentemente local escándalo de corrupción con la difusión de los denominados petroaudios. Así, conceptos históricos como temporalidad, impacto y territorialidad se difuminan en un mundo uniformizado por las noticias globales. Al mismo tiempo, la historia o el reportaje de esa historia se convierte en un proceso en el que los acontecimientos y las personas, en el presente y futuro, son al mismo tiempo implicadas dentro de un patrimonio social, político y cultural más amplio que los límites de los países. Observar las noticias en televisión —especialmente aquellas que nos venden la ilusión de que serán recordadas en el futuro por su relevancia— se convierte en una obligación, en una forma de inclusión en nuestra comunidad y de interrelacionarnos con las demás personas que conforman el planeta. No ver lo que ocurre o lo que está por ocurrir nos excluye y margina de esa integración perceptiva de que estamos siendo partícipes de la historia, ya que la televisión se ha transformado en el mejor registro de hechos para pasarán a la posteridad. 2.2. LA TELEVISIÓN COMO AGENTE DE LA MEMORIA COLECTIVA Memoria y posteridad son términos indivisibles. Resulta difícil concebir el uno sin el otro. La memoria es aquella facultad de recordar hechos pasados, mientras que la posteridad representa el legado que se deja a las futuras generaciones. La televisión se ha convertido en el principal instrumento para la preservación de ambos conceptos, con lo cual ha devenido en un agente de la memoria colectiva y en su garantía para registrar el pasado, asumir el presente y explicar el futuro. Las noticias en televisión se convierten, de esta forma, en las garantes de la historia, incluso cuando se invoca esta para validar y justificar su propia presencia en un determinado acontecimiento. La legitimidad constituye también otro factor para su prevalencia y búsqueda. Algunos críticos cuestionan la intención del medio de subrayar su relevancia histórica y aseguran que se trata apenas de una autopromoción que impide a la sociedad avanzar plenamente como tal, 36
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