tiene la ilusión de estar conociéndolo todo porque lo ve, cuando en realidad ni es todo ni es «la realidad misma», sino un acercamiento mediatizado (2007, p. 35). En el mismo sentido, María Marcela Farré afirma que la verosimilitud de la trama informativa no es suficiente para argumentar acerca de su verdad ni lo es tampoco el hecho de que las noticias se basen en esquemas objetivistas, cuyo valor explicativo es actualmente descreído y aun incomprendido, pues el protagonismo de los personajes (sean conductores, reporteros o meros implicados en la noticia) se vislumbra en la polifonía del relato: «cada uno participa y recrea los hechos desde su perspectiva» (1999, p. 7). Desde esta perspectiva, la expresión televisiva debe desarrollarse, además, bajo el parámetro de la diacronía, entendida como un ‘proceso temporal marcado por la continuidad del relato y una secuencia que exige ser presentada en un lapso sucesivo’. El otro parámetro que condiciona esta coherencia informativa es la sincronía, entendida como ‘la coincidencia o simultaneidad de hechos o fenómenos en el tiempo y no en la forma en que la entendía’. Lingüistas como el suizo Ferdinand de Saussure aseguran que, al hablar de diacronía, la sucesión en el tiempo es inexistente para el emisor del mensaje y la sincronía debería entenderse dejando de lado los hechos que la preceden (1945, p. 124), pero lo cierto es que en el relato televisivo se genera una relación entre ambos parámetros que deben funcionar necesariamente interrelacionados para lograr esta coherencia. Si bien ello está intermediado por la existencia de los gorros en cámara, los comentarios, las entrevistas y demás elementos audiovisuales empleados en el programa periodístico, el televidente siempre percibirá y vinculará todo lo observado en ese momento con aquello que acaba de ver y verá posteriormente, además del elemento clave que será la temporalidad que posee cada noticia. Por ejemplo, la noticia de una catástrofe mientras se escucha una música alegre o se habla de otra cosa no solo impedirá la comprensión del telespectador, sino que evitará la coherencia informativa que se requiere. Siempre la falta de simultaneidad o concordancia entre los hechos mostrados a través de las imágenes, el texto y el sonido o asincronismo se convierten en el mayor obstáculo para esta coherencia informativa que todo relato periodístico televisivo debe poseer al generar mensajes que entran en contradicción en la mente del espectador. 31
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