pueden causar, además, asociaciones con hechos que nada tienen que ver con la noticia debido a su proximidad temporal en la narración (2003, pp. 316-317). Otro aspecto que podríamos añadir es el hecho de que, desde sus inicios, la televisión mantuvo —casi en forma incólume— una estructura narrativa determinada. Las imágenes o declaraciones más impactantes comienzan, se repiten y concluyen todo reportaje. Sin embargo, con el advenimiento de la alta definición, ese paradigma está siendo quebrado, obligando a que el tiempo, el espacio y la rutina productiva deban ser reasignados no solo en la forma de mostrar la noticia sino desde su propio proceso productivo de recopilación. Más allá de las metáforas, imágenes y símbolos empleados, el periodista televisivo está obligado siempre a seguir una determinada estructura que no necesariamente es lineal o cronológica. Una imagen impactante puede ser repetida varias veces no solo para lograr su entendimiento sino para mantener la atención del público, si nos basamos apenas en el criterio de su espectacularidad. En el aspecto del lenguaje, el texto debe ser siempre formulado, como ya se ha afirmado, para que sea más cercano al televidente, es decir, como si nos estuviéramos dirigiendo a él, lo cual permite que cualquier persona se sienta directamente aludida y facilite su comprensión, independientemente de su educación o formación sociocultural. La televisión evita el empleo de términos técnicos, así como frases extensas, ampulosas y complejas, pues busca garantizar que la mayor cantidad de televidentes entienda sin contratiempos la información que se desea divulgar. Las oraciones compuestas son incompatibles con el lenguaje televisivo, el cual, además, estará condicionado por la rapidez con que se emitirá la noticia o el horario en que será difundida. 1.5. LA COHERENCIA INFORMATIVA Los textos, las imágenes y los sonidos forman un conjunto interdependiente que permite que el televidente entienda o no la información de manera inmediata. La disociación de uno de estos elementos impide este proceso, conocido como coherencia informativa. De acuerdo con Manuel Casado Velarde, una de las propiedades esenciales de todo reportaje televisivo es esta coherencia: «Por coherencia se entiende la conexión de las partes en un todo. Esta propiedad implica, 28
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