El periodista y la tv

Si bien los silencios, las vacilaciones, los contratiempos y las anfibologías son parte del sustrato de todo reportaje periodístico, estos implican una gran amplitud interpretativa, pues orientan el sentido en distintos enfoques. De hecho, operan de manera diferente de acuerdo con cada tipo de reportaje. Parafraseando a Soní Soto, se puede callar un significado para que se interprete otro; se puede cumplir una función de elocuencia e instalar significaciones aun cuando no se mencionen; se puede constituir el suspenso de algo dicho como estrategia para apelar a que los televidentes busquen la secuencia de un relato o acontecimiento o crear expectativas en el público en espera de un desenlace. El silencio puede ser especialmente efectivo cuando el periodista trata de demostrar, por ejemplo, las contradicciones de un presunto delincuente, un policía o un político. La ausencia de sonido permite al televidente «sentir», sin mencionar la incertidumbre ante una pregunta o una respuesta, en una forma diferente a lo que el telespectador está observando. No cabe duda, sin embargo, de que todo reportaje tiene un propósito o intención particular que supera su función primaria de informar, y este es generar en el televidente algún tipo de reacción, rompiendo así la esencia efímera del hecho mostrado ante sus ojos y su paso vertiginoso por la pantalla. Los reportajes que trascienden a su emisión son aquellos que consiguen ese objetivo, sin dejar de lado los valores noticiosos que cada información posee en el establecimiento de la agenda de cada persona y del resto de la comunidad que la observa. Lo cierto es que los reportajes que consiguen mantenerse en la retina y trascender en el tiempo son aquellos cuyas imágenes causan mayor impacto. Las prácticas rutinarias asociadas al profesionalismo en la televisión ocasionan, asimismo, interpretaciones equivocadas, producidas por factores ajenos a los propósitos de la propia noticia o reportaje. Otro modo en que funciona este punto de vista en el discurso periodístico es el magnificación de lo acontecido o la falta de datos por razones empresariales, políticas, religiosas o ideológicas, es decir, la manipulación como telón de fondo. Al igual que en otros tipos de medios de comunicación, los textos de los reporteros televisivos deben ser analizados bajo perspectivas lingüísticas, estilísticas, retóricas e históricas, y debe considerarse también el proceso 23

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