necesariamente, como buenas voces y, obviamente, no ser tímidos, ya que serán observados por miles o, quizá, millones de personas cuando su reportaje o intervención frente a cámaras sea divulgado. Incluso algunos periodistas que ejercen funciones tan diversas como los corresponsales, productores o editores pueden verse obligados a estar frente a una cámara en un momento u otro de su carrera. Por todas estas razones, el periodista televisivo debe tener la capacidad de transmitir una noticia, analizar sus detalles y organizar un reportaje de manera tal que mantenga la atención de las personas hacia el hecho. Debido a que el público recibe información diversa en la que puede escuchar y ver los comentarios, y las entrevistas a las personas directamente relacionadas con la información, puede formarse con más facilidad una opinión. De este modo, algunas veces, el rostro del periodista se convierte en sinónimo de la propia noticia. Otro aspecto importante es la mayor demanda de tiempo que el profesional requiere para cumplir con sus tareas. Los periodistas televisivos no concluyen su labor cuando terminan de grabar en el lugar de los hechos, sino que participan en la producción, redacción, edición y emisión de sus reportajes. Tienen, también, que aparecer en cámara para responder preguntas y trabajan, muchas veces, con los conductores y productores en la transmisión de los reportajes. La noticia en televisión puede variar muchas veces al día y la necesidad de mostrar la información actualizada es permanente, debido a las demandas del público y a la acerada competencia entre los canales de televisión. Con la convergencia de medios, muchos periodistas de televisión deben redactar para la página web del medio, informar sobre sus experiencias en las redes sociales y responder las preguntas que el público les plantea, con lo que el reportero se transforma en un profesional multimedia. De esta manera, la noticia en televisión no solo tendrá que ser actualizada para cada uno de los noticieros, sino que debe ser adaptada con el fin de que responda al tipo de público que podría estar observándolo y que posee necesidades específicas de información. Los periodistas de televisión, a menudo, trabajan durante largas jornadas, por las noches y fines de semana, para cazar las historias y se aseguran de que sus datos sean correctos consultando fuentes y entrevistando a los protagonistas de sus reportajes. Asimismo, es necesario que viajen frecuentemente, sobre 17
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