Los nuevos formatos ofrecen múltiples puntos de vista. El mismo tema se perciben como auténtico y popular entre el público en todo el mundo. La objetividad, la transparencia y la independencia seguirán siendo vitales para que el periodismo sea creíble. El periodismo con una clara perspectiva es más convincente que una narración neutral, sin que el valor añadido en la voz o la visión incrustada en la historia distorsione el punto de vista, pero este periodismo debe ejercerse para análisis informativos no para sustentar opiniones o cuestiones ideológicas. Queda claro que el periodista debe conservar el valor del storytelling, y que se basa en la credibilidad y la capacidad de análisis por ser estas transparentes en cuanto a sus fuentes y al fondo. Las noticias televisivas y las redes sociales Las noticias se vuelven volátiles y efímeras. Gracias a las redes sociales, algunos hechos logran acaparar la atención del público en poco tiempo, alcanzando la categoría de trendic topic, con un nivel de saturación y difusión enormes. Sin embargo, muchas de ellas son noticias que carecen realmente de importancia y profundidad, al punto de ser descartables. Una constatación del «éxito» de estas noticias en las redes sociales es su representación gráfica en forma de burla y sarcasmo, las cuales son conocidas como memes. Esto permite que las personas incorporen el hecho en el mainstream de la banalidad. El tono de burla marcado por los memes hace difícil imaginar que la persona es real, mostrando la inutilidad de las frases, gestos o actos de estas celebridades instantáneas recompensadas por los miles de curiosos que hacen clic en Facebook, Twitter o Instagram. Así el público invierte horas en cuestionar conductas ajenas para dejar constancia de que cada quien es mejor ser humano que aquellas personas que se golpean en los baños de las discotecas por un futbolista o actriz, al punto de que cada uno se alegra, conmueve o entretiene. No son mensajes brillantes, pero encauzan muy bien nuestra hostilidad y ayudan a engordar la campaña hacia el consumo de determinados medios. Es la comercialización de la materia prima o, mejor dicho, bruta, casi básica de nuestro cerebro reptiliano, para bien o para mal. Es el mismo morbo que envilece y que, en realidad, resulta ser producto de un solo sistema o ecuación: primero lo pongo en televisión, luego lo coloco en Twitter para someter el escrutinio de la basura, para incitar al clic, después lo convierto en trending topic y así tendré asegurado el titular de mañana o pasado mañana. No obstante, esto genera una sobreoferta de 160
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