El periodista y la tv

puede que deba conformarse con una historia menor, siempre y cuando tenga sentido y no presente errores. • Evitar el comentario personal. Nunca se debe colocar una opinión personal por muy repudiable que sea el caso que se investiga. Si un reportaje está bien redactado, el periodista causará el impacto deseado sobre la teleaudiencia al escribir un reportaje sobre un violador de niños o sobre un hombre que engañó y robó los ahorros de toda su vida a unos ancianos. Solo hay que mostrar objetivamente los hechos para que el público llegue a la misma conclusión que el periodista desea. • Mantener un lenguaje sencillo. La investigación, al igual que cualquier reportaje televisivo, debe mantener el criterio de las frases cortas, en un estilo sencillo y conciso. Algunas investigaciones revelan hechos muy complicados, tal vez porque la persona bajo sospecha ha tratado muy hábilmente de ocultar sus delitos. El reportero debe simplificar esto para que los televidentes puedan tener una idea clara de lo que ha ocurrido. • Evitar palabras y frases imprecisas. Siempre que sea posible, evitar el uso de expresiones o frases vagas como una gran cantidad o algún tiempo después. Imprecisiones como estas demuestran que el reportero no tiene detalles concretos pues, de lo contrario, los utilizaría. A veces esto es inevitable, pero las palabras vagas, por lo general, hacen que la investigación pierda fuerza y pueden ser usadas por el denunciado para desacreditar o enjuiciar al periodista. • Revisar el trabajo con el productor y director del programa. El reportero debe recordar siempre que la televisión es un trabajo en equipo. Por tanto, debe revisar su trabajo en cada etapa y, cuando haya terminado, debe volver a comprobar todo de nuevo con el productor y director del programa periodístico. Así, debe preguntarse siempre: «¿Son estos hechos correctos y están confirmados?». Si hay suficiente tiempo, nunca está demás revisar detenidamente las imágenes grabadas, el libreto escrito y la edición. Asimismo, no dejar pasar la oportunidad de pedirle al productor o director del programa que relea el texto, con el fin de encontrar errores o lagunas importantes en la información. Cuando haya alguna duda sobre el contenido del reportaje, lo mejor es consultar con un abogado en capacidad de detectar cualquier problema legal que pueda surgir. Una comprobación final no debe dejarse de 126

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