El periodista y la tv

empleada doméstica». Lo ideal es que cada frase no tenga más de veinte palabras. Los informes siempre deben ser escritos en estilo coloquial, sin frases rebuscadas, es decir, como la gente habla comúnmente. Por ello, debe preferirse hablar de casas en lugar de domicilios, muerto y nunca de un occiso, etcétera. Deben evitarse también aquellas palabras técnicas o científicas que no sean fácilmente entendibles por los televidentes. Con frecuencia los reporteros y redactores cometen equivocaciones que generan falta de claridad de una frase. Incluso llegan a confundir al televidente por no utilizar correctamente los conceptos. 7.5. REDACCIÓN DE REPORTAJES DE INVESTIGACIÓN Los reporteros de programas de investigación televisivos deben tener especial cuidado al escribir una historia. Esto se debe a que en estos reportajes suelen aparecer acusaciones que pueden conducir a un proceso judicial en su contra por difamación. Un reportero estará probablemente a salvo si su historia es cierta y se enmarca en el interés público. Pero se puede perder la protección de la ley si hay errores graves. Los reportajes de investigación se concentran principalmente en personas corruptas, deshonestas o incompetentes, quienes no escatimarán esfuerzos para encontrar errores en los informes, con el fin de contrarrestar cualquier cuestionamiento que enfrenten. La posibilidad de enfrentar un proceso judicial por difamación y calumnia es mayor en un reportaje de investigación y, por ello, todo cuidado es poco a la hora de preparar un reportaje. Por otra parte, escribir un reportaje basado en una investigación requiere de todas las habilidades que se necesitan para el periodismo en general. Sin embargo, dados los riesgos, el periodista debe: • Atenerse a los hechos. Será más seguro si el periodista se atiene a los hechos que se puedan demostrar como ciertos. Por eso, debe comprobarlos exhaustivamente, con el objetivo de obtener una confirmación para cada uno de ellos. A medida que escribe, tiene que detenerse en cada hecho nuevo importante y preguntarse a sí mismo: «¿Es esto cierto?». Otra pregunta más que relevante es: «¿Lo he confirmado con otra fuente?». En este proceso no conviene especular, es decir, escribir cosas que pueden ser ciertas, pero que no se pueden demostrar. Si el reportero no tiene todos los hechos que le gustaría, 125

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