conceptos. También por su estatus podían tener una posición favorable para ganar un partido en la mesa. Un exdirigente deportivo recuerda el acuerdo entre los dos principales clubes que manejaban este mercado: Y la asociación… esto le duele al que no es de Alianza o de la U, pero era la verdad… era el Alianza y la U, y eran además los dos grandes equipos que les prestaban jugadores al resto. «Yo contrato 50 jugadores, necesito 30, pero ya, le doy 6 jugadores al Boys, le doy 5 a este, 5 al otro», entonces, votaba por el Alianza, votaba por la U. Entonces, por eso se hablaba mucho de los compadres ¿no? Y los dirigentes del Alianza y de la U, que estos se saquen la… perdón, la «madre» en la cancha, acá conversamos nosotros. Listo, funcionaba de esa manera (entrevista, 10 de febrero de 2016). La respuesta reguladora del Estado fue la promulgación del Estatuto del Deporte Profesional en 1975, en virtud del cual un jugador podía gestionar su pase una vez vencido su contrato. El nuevo régimen garantizaba que los jugadores se cambiaran de equipo. Si era a clubes nacionales, no había ningún pago extra que realizar al de origen. Sin embargo, si el contrato se celebraba con un club internacional, el 50% de todo el pago iba al futbolista, el 25% al club de origen y el 25% restante al INRED. Esta norma permitía que el jugador pudiera beneficiarse por su propio talento, pero también limitaba los ingresos de los clubes que ahora debían compartir con el Estado un cuarto de los ingresos por la transferencia. Asimismo, quebraba la lógica del pacto de caballeros, pues estos perdían el control de pases. Como resultado de las malas condiciones laborales y de los incentivos del cambio regulatorio, en el Perú se inició un «éxodo» de futbolistas49, pues muchos talentos nacionales salieron de sus clubes de origen para buscar suerte en el extranjero. Ochos jugadores titulares de la que sería la selección en el Mundial Argentina 78 se plegaron a la ley para conseguir sus pases: «Cachito» Ramírez (Español de México), Juan Carlos Oblitas (Elche CF de Alemania y luego Tiburones Rojos de México), Percy Rojas (Independiente de Argentina), Héctor Chumpitaz (Atlas de Guadalajara de México), Juan José Muñante (Pumas de la UNAM de México), Teófilo Cubillas (Porto de Portugal), el «Cholo» Hugo Sotil (Barcelona de España) y Ramón Quiroga (Independiente de Argentina). «Cachito» gestionó su pase de Universitario al Español de México por 30 000 dólares, a tres meses de vencerse su contrato con el equipo crema. Al respecto, comentó: «Es verdad que marcho apenado, pero pienso que una de las razones 92
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